El consumo de leche aporta proteínas y calcio, por lo que
podría contribuir a optimizar las adaptaciones del entrenamiento de fuerza; sin
embargo, hay muy pocos datos al respecto en adolescentes. Recientemente, se han
publicado los resultados de un estudio (Lambourne
y col, 2012; Int J Sport Nutr Exerc 7-dic) en el que se valoró los efectos
de la ingesta de 0,7 l de leche al día (0,5 l ingeridos justo al terminar el
entrenamiento) sobre la composición corporal de adolescentes que realizaron
durante 6 meses un entrenamiento programado de fuerza (3 días/semana; 7
ejercicios; 40-85% 1RM). Otro grupo ingirió jugo de frutas, y un tercero solo
agua. Los resultados no mostraron diferencias entre grupos en los cambios en la
composición corporal, de manera que el aumento de la masa muscular se produjo
de manera similar entre los adolescentes que ingirieron agua o jugo de frutas,
frente a los que tomaron leche.
